Autorecordatorio: La Estoy Rompiendo (o un descargo sobre las crisis existenciales)

No tiene que ver estrictamente con emprendedurismo, marketing o redes sociales… Pero creo que un poco sí, porque es un tema recurrente que sale o en las consultorías o en los workshops. Ya conté varias veces que nunca tuve una «vocación» o ese llamado del más allá para hacer algo durante toda mi vida, y la bajada de línea de la sociedad de que salís del secundario y tenés que saber lo que vas a querer ser hasta que estés en el cajón a mí me arruinó un poco la cabeza. Durante años me sentí sapo de otro pozo, hasta que fui encontrando mi camino en el Marketing Digital. Y aún así voy teniendo crisis dentro de lo que me gusta hacer y creo que estoy pasando una fuerte en este momento.

Me copa contarlo porque hay mucho gurú dando vueltas diciendo qué hay que hacer con la vida que nos tocó y nunca mostrar el detrás de escena, que es este enchastre que tengo actualmente en el canvas de mi vida. Siempre les digo que yo adopté el método de decisión de objetivos de Danielle Laporte donde primero determinamos cómo nos queremos sentir y después elegimos qué cosas hacer para que nos traigan esos sentimientos a nuestra vida. El martes me pasó algo muy loco cuando escribía el post de esta mañana y fue darme cuenta que quizás el lugar en el que estoy parada comunicando ya no me hace sentir cómoda. Y poder decirlo es para mí un montón.

Creo que lo que me estoy replanteando es el para qué. Para qué hago todo lo que hago, todos los esfuerzos, la creación de contenido, sostener la estructura de diseñadora + programadores web + community managers. Una va en el día a día, haciendo lo que tiene que hacer, y el foco se corre del objetivo final. No me interesa llegar a tener 50 mil seguidores, ni hacer canje con marcas, ni que me den un auto gratis o que me lleven de viaje al sur. Me desespera la hostilidad del mundo online, la facilidad con la que la gente hace daño o destruye, la falta de empatía, el grito de «sororidad» al mundo que desaparece en cuanto otra tiene más seguidores o le va mejor, la copia de fórmulas de éxito, la falta de respeto total. Hay días donde puedo tolerarlo mejor y días donde me pregunto si todo esto tiene sentido

Con esto en mente les dejé el sticker de preguntas el otro día preguntándoles si les había pasado. No llegué a contar cuántas respondieron entre mensajes, mails, privados y demás… Pero sé que fueron MUCHÍSIMAS. Desde «estudié algo que hoy me doy cuenta que odio» hasta «estudié lo que amo y aún así no soy feliz». Mucho de relaciones, trabajos, y vínculos fallidos. Y todas con el peso en la cabeza diariamente de «no saber qué hacer con mi vida».

¿Qué les voy a decir? Yo tampoco tengo mucha idea. Toda la vida deseé más o menos las mismas cosas… y en cuanto las tuve me dí cuenta de que no eran lo que yo quería. Si estás pasando por lo mismo, este blogpost es simplemente para decirte:

  • Te entiendo y no estás sola.
  • NADA de lo que ves en redes es tan como vos crees. Nadie es tan lindo, ni tiene la relación tan perfecta, ni ama tanto su labor, ni es tan millonario.
  • Hace propia esta frase de Rumi: «The wound is the place where the Light enters you». Por la herida es por donde entra la luz.

Este momento de porquería también me llena de gratitud. Tengo la suerte de poder pasar por estas crisis, de ver qué si y qué no resuena conmigo. Tengo la suerte de ser lo suficientemente consciente de qué NO quiero para mi vida.

Y saber que siempre podemos volver a empezar. Feliz fin de semana.