IKIGAI o «¿para qué vine al mundo?»

Me pregunté tantas veces esto. Lo traté años en terapia. «Pero, ¿para qué estoy acá? Tiene que haber algún motivo más allá de haber nacido porque sí». Me torturaba pensando, porque nunca sentí esa pasión por mi «vocación«. No quise ser médica, ni abogada, ni cantar para multitudes. Y mientras todos mis amigos iban a la facultad y perseguían carretones, yo estaba laborando en trabajos que no me llenaban porque no sabía qué corno quería de mi vida. Hasta que hice este ejercicio el año pasado, y todo fue tomando forma.

Ikigai es una palabra japonesa que resume <la vida>, <lo que vale la pena>, <la prioridad, la motivación> y <la belleza>. Los japoneses adoptan esta palabra y la transforman en un estilo de vida, en la razón por la cual deciden levantarse cada mañana. Pensá en la combinación de todas estas palabras juntas: en la vida lo que vale la pena y es prioridad es la belleza de lo que nos motiva. Desde que lo hice por primera vez, adopté este ejercicio que te voy a mostrar ahora, y lo repito al menos una vez cada seis meses como un regalo para mí misma y para reencontrarme con mi verdadera esencia. 

Según Caroline De Suranny, autora del libro “Ikigai”, el ikigai constituye una brújula que permite a cada persona llevar la existencia que considere mejor y más provechosa, que le hace saber que su vida le puede aportar una satisfacción personal al realizar un trabajo que le ennoblece. 

ikigai

Como vemos en el gráfico de arriba, para poder encontrar tu propio Ikigai tenés que primero definir las siguientes aristas: 

  • Lo que amás.
  • En lo que sos buena. 
  • Por lo que te pueden pagar. 
  • Y lo que el mundo necesita. 

No es una tarea nada fácil, te lo aseguro, y lleva un tiempo de pensamiento importante. Pero una vez que ves el panorama general, te asombrás: para esto soy buena, y para esto vine al mundo (o al menos, temporalmente estoy en el mundo para esto). Esa sensación de propósito hace que la circunstancias actuales de nuestra vida sean mucho más «tolerables», si es que aún no estamos viviendo lo que siempre soñamos para nosotras mismas.

Te voy a ayudar a armar el tuyo. Empecemos: 

  • ¿Qué es lo que amás? Pensá en todo eso que podés pasar horas haciendo sin importar que te paguen, o quién te lo pida, o para qué lo estás haciendo. No tiene que ver necesariamente con cosas relacionadas al mundo profesional. Podés escribir que amás la lectura, la cocina, tejer, limpiar el piso, lo que sea. Intentá escribir al menos 3 cosas que ames. 
  • ¿En qué sos buena? Sin miedo y sin preocuparte por parecer “egocéntrica”. Si no reconocés vos tus virtudes ¿quién lo va a hacer? Escribí también 3 cosas en las que vos creas que sos realmente buena. 
  • ¿Por qué te pueden pagar? Recordá que todavía no hace falta que tus respuestas estén relacionadas entre sí. Quizás en el primer punto pusiste que amás leer y acá ponés que te pueden pagar por cocinar, no es momento aún de unir estas puntas. 
  • ¿Qué necesita el mundo? Según tu visión sobre la vida, ¿qué nos hace falta como sociedad? Quizás sean mayores oportunidades de trabajo para mujeres, quizás nuevas formas de comunicarnos, lo que vos creas que haría del mundo un lugar mejor. 

Una vez que tengas completo todos tus círculos, es momento de ver cómo se relacionan entre sí. Por ejemplo: 

  • ¿Qué es lo que amás? Amo el marketing digital, la creatividad y trabajar con mujeres. 
  • ¿En qué sos buena? Motivando a personas a encontrar su propósito
  • ¿Por qué me pueden pagar? Por redactar contenido y por enseñar
  • ¿Qué necesita el mundo? Más mujeres en todos los ámbitos laborales que existen

En este caso, mi ikigai sería desarrollarme en el mundo digital trabajando con mujeres ayudándolas a encontrar su lugar profesional en el mundo.

Si lo haces, ¡compartimelo! Me encanta ver cómo van encontrando su propósito.

Que tengas linda semana.